Estudiante de Hogwarts por un día

Holaa lectores de Mundo Aparte! En este ocasión les traigo una crónica de un hermoso evento realizado hace poco al que asistí y que, por lo tanto, quería compartirlo con ustedes. Si les gusta Harry Potter seguro les va a -mínimo- agradar. 

No se admitieron muggles

La plataforma nueve y tres cuartos se habilita dos veces al año en Buenos Aires. El sábado 30 y el domingo 31 de julio fue la oportunidad para que miles de magos no se pierdan de la magia de Hogwarts realizada en uno de los colegios históricos del país. Con varitas en mano, túnicas de colores rojo, azul, amarillo y verde, los fanáticos de Harry Potter forman la fila para ingresar al evento más esperado para ellos: La Magic Meeting 2016.

13725631_1059625067462468_587145739_nCon casi 200 años de antigüedad el colegio católico San José fue el elegido para la convocatoria de todos los fanáticos de la saga de J.K. Rowling. Los que participaban por primera vez debían elegir a qué casa pertenecerían: Griffindor, Slytherin, Ravenclaw, Hufflepuff. El encargado de esa tarea fue el sombrero seleccionador que una vez puesto en sus cabezas descubría sus corazones y pronunciaba en voz alta a dónde correspondían. “Griffindor”, anunció luego de posarse sobre la cabeza de un niño que lleno de felicidad festejó junto con los miembros de su casa entre gritos, silbidos y sonrisas.

Al entrar al colegio los invitados se encuentran con una enorme escalera que los dirige al Gran Salón. Éste está decorado con pancartas colgadas de todos los colores de las casas dando lugar a un escenario donde, el profesor Dumbledore les da la bienvenida con sus anteojos redondos y su prominente barba dando comienzo a la celebración. Más tarde el lugar será la sede donde se desarrollarán los juegos como Trivias sobre los libros y la definición del concurso de Cosd Play. El objetivo de todos los estudiantes es claro; deben lograr puntos para sus casas así que deciden en qué clases participar como la de pociones o encantamientos.13099129_610514615783533_735322396_n

Sin embargo, no sólo se dictan clases en ese día mágico. Los pasillos del patio están plagados de puestos con diversas mercaderías: bufandas, tazas, llaveros, túnicas, remeras, giratiempos y más recuerdos, simulando ser el centro de la Hogsmeade. Además de múltiples delicias dulces como muffing mágicos de limón y varitas de chocolate con las banderas de Ravenclaw o Slytherin. Sin embargo eso no llamó tanto la atención de los visitantes como la famosa Cerveza de mantequilla que la probaban luego de formar una larga fila que no le dio descanso al vendedor.

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La lista con los participantes del juego de Quidich ya está llena. Tres aros colocados de un lado de la cancha y otros tres en frente de la misma esperan a los jugadores en el patio interno del edificio para un partido prometedor: los equipos que se enfrentarán son Ravenclaw y Slitherin. Cada vez son más los que se acercan y forman un circulo alrededor de la cancha; una muchacha con el pelo rosa chicle come unos fideos con palitos chinos que compró en Hogsmeade, su amiga le muestra entusiasmada un estuche del que extrae una nueva varita mágica color negra. Ambas están vestidas con túnicas verdes y negras y llevan las bufandas con la palabra Slitherin grabadas. Cuando arranca el partido hacen silencio y miran atentamente; con palos entre las piernas, que simulaban ser las escobas, los jugadores corren de un lado a otro pasándose las pelotas que deben embocar en los aros.13736108_1036840129745907_1926525603_n(1)

El jugador numero 10 hace el primer punto para Ravenclaw y se escucha una ovación. Desde el primer piso, con columnas altas cubiertas de una planta seca que se desliza por ella como si fuesen brazos que desean abrazarla, se encuentran los demás estudiantes que al no asegurarse un lugar abajo decidieron observar el juego desde una perspectiva contrapicado. Todos esperan ansiosos la salida de la sniff, que resulta ser un chico con remera y cabello amarillo que lleva una mini pelota en su espalda. El objetivo para los jugadores es simple: ¡Hay que atraparla!

Mientras tanto, en la sala de videojuegos, dos alumnos de entre doce y trece años se preparan para el duelo de magos; parados frente a una gran pantalla y delante de un público que los alienta  comienzan a moverse de un lado a otro esquivando hechizos del contrario y propinando los suyos. El duende Pevees no dejará que todo salga como se planea. Con su cara pintada de multiples colores cual payaso, interrumpe la batalla y se pone frente a la pantalla para danzar y bailar evitando de esta manera que los niños luchen. Los abucheos se hacen escuchar, por lo que el duende les saca la lengua con el ceño fruncido y se va. La batalla continua. A la par de los movimientos de los estudiantes de Hogwarts, juegan los personajes virtuales que los representan; ruedan por el piso, se enderezan, lanzan hechizos con sus varitas hasta que por fin uno cae y se conoce al ganador. Éste se va contento porque logró sumar puntos a Hupleffut, la casa a la cual pertenece y forma nuevamente la fila para enfrentarse a otro rival.13734423_1773439936276332_907570361_n

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Las selfies no faltaron, es que hubo muchos personajes que se debían fotografiar; Víctor Krum caminaba por los pasillos acompañado de Hermione como si estuviesen a punto de bailar en la fiesta del cáliz de fuego. Unos pasos más adelante se encontraba Hagrid que con una gran sonrisa ayudando a todos como lo solía hacer en Hogwarts. La lista es grande: El profesor Dumbledore se ubicó en la esquina de un pasillo junto a su escritorio donde tenía a su mascota, el ave Fenix. Sin embargo no fueron muchas las fotos que se sacó con sus alumnos ya que, quizá por miedo o por respeto, la mayoría decidió fotografiarlo de lejos y no acercarse mucho a él ¡Qué tal si se arriesgaban y el director los castigaba! Más tarde llegó el no tan temido –por lo menos en ese día- Voldemort. El caso de este personaje fue rotundamente diferente, pues todos tenían sus celulares en manos y se desesperaban por fotografiarse con el que no se puede nombrar… Al final resultó ser un cholulo el hombre sin nariz.13696900_290096128029607_1832563020_n

Aunque las cartas de Hogwarts no llegaron mediante lechuzas en los hogares de los miles de fanáticos, lograron crear un evento lleno de magia y pasión por los libros de Jk. Rowling que no se puede igualar. El evento creado por Fancon Producciones se realiza desde hace cuatro años, con novedades en cada edición, siendo esta la quinta. Ya hay fechas para la edición del año que viene, que esperamos supere con ansias esta última.

 


Espero les haya gustado la entrada y quiero aclarar que muchas de las fotos las conseguí desde Instagram asi que pueden buscar mas con el Ht #MagicMeeting y de los fotógrafos “Signo fotografía” (asi los pueden buscar en Facebook que hay mas fotitos). No olviden comentar, un beso grande

4 comentarios sobre “Estudiante de Hogwarts por un día

  1. Genial! Me hubiera gustado mucho estar ahí, espero poder asistir a alguna de las próximas ediciones ^^ me gustó mucho la forma en la que lo relataste, me hizo sentir parte del evento, gracias 😀 Saludos!

  2. ¡Hola! Muy linda entrada <3 No me gusta Harry Potter, pero la verdad que el Magic Meeting me parece algo espectacular con una excelente organización y tengo amigos que han ido y me contaron lo lindo que es y que la pasaron de diez. Todos los eventos de este estilo me encantan, más cuando están tan bien ambientados.
    Me alegro que la hayas pasado tan bien, un beso grande.
    Mai

  3. Hola! Hace años que quiero ir a ese tipo de eventos, pero la suerte de ser del interior me lo impide. Que bueno que puedas disfrutarlo! Es una buena crónica la tuya, se nota que lo disfrutaste y me diste aún más ganas de estar ahi.
    Besos!

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