La literatura y la educación

La escuela: Esa institución que aparenta ser la más subjetiva, la que se propone enseñar a sus alumnos verdades sobre las ciencias, matemáticas, química, filosofía y demás disciplinas, la que tiene un alto grado de adhesión por parte de diferentes sociedades a tal punto que no se puede pensar en otro tipo de enseñanza que no sea a través de ésta. Cabe preguntarse ante tal afirmación, ¿hasta qué punto se puede decir que la escuela esté libre de ideología?

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Literatura argentina

Uno de los modos de explicar por ejemplo la historia, y en particular en la Argentina, es a través de manuales. El escritor y licenciado en letras Carlos Gamerro propuso en su libro “Facundo o Martin Fierro”, pensar a la historia del país, a partir de la literatura. Una posición para nada convencional en el modo de estudiar los grandes procesos históricos.

Para empezar con esta forma de estudio conviene tener en claro la génesis de la literatura argentina como tal. Vale aclarar que aunque sean textos antiguos, aun hoy en día se piensa a la Argentina a partir del Siglo XIX y es allí donde se aprecia el valor que esos textos literarios aportaron a la historia. En este sentido, ¿por qué no se podrían pensar a las políticas y a los procesos sociales a partir de los libros?

Un término comúnmente usado por los argentinos es el de ‘la grieta’, una supuesta división irreconciliable que tendría atravesada al medio a la sociedad argentina en torno del posicionamiento de cada ciudadano respecto a diferentes posturas políticas. Aunque el término sea ‘moderno’, no se podría decir lo mismo con respecto a su significado: desde el momento en que Argentina se comienza a autogobernar de la mano de Liniers, en la llamada Revolución de Mayo en 1810, surgen ideas divergentes de modelo de país que tiene como principales referentes a Mariano Moreno y Cornelio Saavedra. ¿Qué se suele contar en las escuelas sobre ellos?

Moreno es presentado con un espíritu libertario, alejado de toda aspiración individual de poder. Abogado, con estudios universitarios, quería forjar las ideas de la Revolución Francesa de manera que el país se ilumine con sus pensamientos inteligentes. En cambio Saavedra era el teniente coronel de carácter parco y mesurado, más conservador. Como no tenía grandes  estudios carecía de la inteligencia suficiente para ocupar el cargo en que lo habían colocado. Sin embargo, ¿ésta es toda la verdad? ¿Acaso enseñan la manera en que Moreno logró obtener su dinero para pagar sus costosos estudios? ¿Acaso explican por qué Saavedra tenía el respaldo de la milicia que estaba formada por los sectores más humildes conformados por el pueblo? Las historias suelen ser las mismas, siempre son los buenos los que pertenecen a sectores poderosos u oligárquicos  y los que más se reconocen. En las historias siempre suelen ganar los mismos.

¿Qué parámetros se pueden utilizar para decir cuál es el momento en que nace la literatura argentina? Y para responder esta pregunta deberíamos hacernos otra, ¿cuáles fueron los textos literarios que correspondían a sus costumbres y el empezar a ver a la Argentina como una nación? Pareciera que no se puede pensar una literatura propia antes de 1806 y no porque no exista, sino porque o no resulta relevante, o no se sabe de quiénes son, o el motivo  por el qué lo escribieron. O quizá, porque esos textos no pudieron ser aplicados para explicar fenómenos que se produjeron más tarde. Y aunque eimagesl autogobierno haya comenzado en mayo de 1810, es una fecha que solo marca el estallido de ideas que se venían sembrando desde antes. Ideas como las de Moreno y Saavedra.

La grieta está presente hasta en la literatura, y esto es lo que Gamerro pone en juego en su libro tomando como punto de partida lo que el prestigioso escritor argentino Jorge Luis Borges expresó una vez: “En lo que se refiere a nosotros, pienso que nuestra historia sería otra, y sería mejor, si hubiéramos elegido, a partir de este siglo, el Facundo y no el Martín Fierro”. Lejos de ser tomado como algo absurdo, hubo muchos ‘facundistas’ y ‘martinfierristas’ –en palabras de Gamerro- que aceptaron esa premisa de que un libro puede regir los destinos nacionales y se pelearon por establecer cuál debería ser. Es indudable que ambos tienen un gran valor para el país, a tal punto que hasta hoy se suelen aplicar términos como ‘civilización y barbarie’ del Facundo de Sarmiento, así como también las frases del Martin Fierro de Hernandez, considerado este último como libro nacional.

Sarmiento y el Facundo

Facundo o Civilización y barbarie en las pampas argentinas fue un libro escrito en
1845 por el educador, periodista, escritor y político argentino, Domingo Faustino Sarmiento, durante su segundo exilio en Chile. En el Facundo analiza los conflictos que surgieron en Argentina luego de la Independencia de 1816, partiendo de la oposición entre civilización y barbarie, donde lo bárbaro representaba lo nacional y lo civilizado Europa, Francia en particular. De esta manera cuenta  la vida de Juan Facundo Quiroga, militar y político gaucho miembro del Partido Federal, que se desempeñó como gobernador y caudillo de la provincia de La Rioja durante las guerras civiles argentinas.sarmiento20domingo20faustino20-20facundo20tapa

El libro se presentó como un documento histórico cuando en realidad era literatura, ¿cómo se puede considerar histórico un escrito basado en ficción? Hasta el propio Sarmiento sostuvo que si sacaba las mentiras de ese libro, éste se destruiría por completo. La obra contenía tantos desaciertos y falsedades intencionales, que, si los quitara desaparecería toda.

La intención de Sarmiento con su libro era trasladar las ideas europeas de manera que se adapten a la realidad nacional. Lo único válido para él, era el manejo y la apropiación de esa cultura ajena, legado que hasta hoy se puede apreciar en cuestiones triviales y cotidianas, ¿acaso no nos parece mejor lo que hacen los otros? ¿cuáles son las marcas  más reconocidas que todos prefieren usar? ¿por qué es tan importante mirar un partido entre Barcelona y Real Madrid como si fuese un River, Boca? No sólo desde europea sino desde el lado del capitalismo salvaje donde priorizan lo extranjero y desvalorizan y hasta desconfían de simples productos que se realizan en sus propios países.

Aun así, siempre que se dedican actos escolares en su honor se lo recuerda como el padre de la educación, y aunque es verdad ¿alguna vez informaron sobre cuáles eran los motivos por lo que Sarmiento propuso como base la educación? Para él lo propio de su país representaba a la barbarie. Desprestigió lo nacional a tal punto que se dedicó a estudiar otros idiomas como el francés poniendo del lado de la civilización a todo lo que tenía que ver con los modos de vivir europeos.

Y no por nada es una obra literaria histórica, porque hasta hoy en día se siguen implementando algunos de sus conceptos en Argentina. En el libro, Sarmiento aseveraba que la guerra civil era la lucha de dos fuerzas necesarias que se oponían constantemente determinadas por el imperio del suelo y que la ‘fuerza del caos’ se debía asimismo a la ‘herencia indígena’. ¿acaso el termino herencia no es el que deciden utilizar hoy los medios y políticos culpando los males en Argentina? Así mismo afirma que el fin justifica los medios, por lo que sería conveniente que el gaucho y el indio sean eliminados. Y con ellos, también el expresidente Rosas porque era defensor de ambos. Y aunque éste último fue avalado por las mayorías populares no valía para Sarmiento porque ‘era obra del caos’. El facundo deja entonces, la enseñanza de que no hay derrotar al enemigo, sino aniquilarlo.

Y ¿por qué entonces se elige realizarle grandes homenajes a Sarmiento y no a Alberdi por ejemplo? Es innegable el talento de Sarmiento a la hora de escribir, pero ¿acaso Alberdi no propuso grandes cosas para el país también? Y aunque Alberdi haya sido el autor intelectual de la Constitución Argentina de 1853, se lo conmemora celebrando el día de los abogados. No hay grandes actos escolares en su honor y los alumnos a penas lo reconocen, pero sí saben sobre la vida de Sarmiento como fundador de escuelitas que se preocupó por la educación de los niños, o algo así como les enseñan las maestras.

La importancia del Facundo radica en la cantidad de veces que ha sido fuente de estudio. Tal es el caso del planteamiento de Borges: “Si hubiéramos canalizado el facundo y no el Martin fierro, otra seria nuestra realidad y mejor”. Sin embargo, esto responde a que Borges era antiperonista y en el contexto en que lo dijo hizo referencia a ese partido político que había tomado al Martin Fierro y convertido en libro nacional. Es así como se ve la importancia que se le asigna a la literatura a tal punto que es capaz de marcar destinos políticos. Porque, aunque la literatura inventa realidades que no existen, muchas veces esas realidades toman los inventos de la literatura. Allí radica el miedo por parte de los distintos procesos dictatoriales, no solo en Chile y Argentina, donde los libros son censurados.

Hernandez y el Martin Fierro

Y del otro lado de la moneda tenemos al Martin Fierro. Aunque haya desacuerdos con la importancia histórica que tiene para el país, no se puede negar que fueron muchos los historiadores que lo estudiaron ya sea para alagarlo o criticarlo.

El Martin Fierro es un poema que narra la vida de un gaucho. Escrito por José Hernandez el libro está dividido en dos partes: La ida escrita en 1872 y La vuelta escrita en 1879. En la primera pone por primera vez a un gaucho como víctima, trabajador y heroico.  El poema es una protesta contra la política del entonces presidente Sarmiento que mandaba reclutar forzosamente a los gauchos para ir a defender las fronteras contra los indígenas, en el proceso de europeización del país. Presentado en boletines de entrega, se observa la demanda de Hernandez que en ese entonces se sentía excluido y fuera de la política. Sus versos se convirtieron en el primer éxito de masas, donde lo adquirían hasta personas que no sabían leer pero que lo pedían en las pulperías.

Ya en lamfierro vuelta se observa un cambio en la posición del escritor con respecto a su contexto, ya que intenta que el gaucho Martin Fierro se incluya dentro de la sociedad y comience a respetar la ley.

Leopoldo Lugones y Ricardo Rojas fueron los críticos argentinos que revalorizaron el poema ante la opinión pública, y lo convirtieron en materia interés académico y universitari
o. Lugones, en su obra literaria El payador, calificó este poema como “el libro nacional de los argentinos” y reconoció al gaucho su calidad de genuino representante del país, emblema de la argentinidad. Por otro lado Ricardo Rojas en Los gauchescos, fue el maestro que lo llevó a la cátedra universitaria. A partir de este ejemplo, el Martín Fierro ha sido objeto de permanente estudio en los centros universitarios de la Argentina, de América y de Europa. Para Rojas representaba el clásico argentino donde el gaucho dejaba de ser un hombre “fuera de la ley” para convertirse en héroe nacional. En resumen:  Rojas proponía al Martin Fierro como modelo para integrar a los inmigrantes, pero Lugones quería otra cosa: “los inmigrantes nunca van a poder ser como nosotros”. Para él representaba lo propio y es en ese sentido donde Gamerro expresa que “el Martin Fierro es una representación de todas nuestras contradicciones”, porque al tener tantas cosas se lo podía traducir  de diferentes maneras.

El Martín Fierro fue objeto de valiosos análisis críticos e interpretaciones, tanto de argentinos como de extranjeros. El libro ha aparecido literalmente en cientos de ediciones y ha sido traducido a más de 70 idiomas, entre ellos al esperanto y alquichua.

Sin embargo no todas van a ser buenas críticas, Borges le dedicó muchas meditaciones. Nunca estuvo de acuerdo con el sitio que ocupaba el gaucho Fierro en la literatura argentina. Hubiera preferido que fuese Facundo el texto fundante. Sus impugnaciones provenían del carácter de este héroe imperfecto, resertor, que comete crímenes en la frontera, en nombre de la patria, y bebido, a la salida del baile, donde aflora su germen discriminador.

Hoy en día es indiscutible la posición y el valor que el Martin Fierro tiene en la Argentina. Es un ejemplo máximo de la cultura popular que se define, no por su origen o producción sino por los modos de apropiación que tuvieron los lectores a lo largo de la historia. Sus rimas en ritmos melódicos hace que sea fácil su lectura y hasta memorizable sus versos, ¿quién no escuchó decir alguna vez la famosa frase “va.ca.yendo gente al baile”? En las escuelas es un libro obligatorio por lo que se sigue prolongando su enseñanza e importancia.

Hasta el músico Andrés Calamaro utilizó uno de sus versos en su canción denominada “Estadio azteca”, dando cuenta de cómo se sigue utilizando como fuente popular en un tema que habla de la argentinidad.

Lo que queda por enseñar

Así como hay textos que se enseñan, hay textos que se dejan de lado y no forman parte de los programas escolares. Si la literatura argentina es tan rica como para contar historias y procesos sociales ¿por qué no se priorizan como lecturas obligatorias más obras nacionales que extranjeimage4ras?

Otro de los grandes escritores arge
ntinos es Macedonio Fernández. Probablemente si uno le pregunta a cualquier alumno que está por terminar la secundaria si conoce o escuchó hablar de Macedonio su respuesta sea que no. Sin embargo fue un escritor y filósofo argentino, autor de novelas, poemas, cuentos, que ejerció una gran influencia en la literatura argentina posterior a él, esencialmente en Borges y Cortázar.

Es muy probable que desde el colegio el alumno haya leído mínimo diez cuentos de Borges por obligación y que no conozca ninguno de Macedonio. ¿A qué responden estas elecciones a la hora de armar los programas escolares? ¿Acaso no da cuenta de la ideología que hay detrás de determinar qué tipo de textos se deben leer?

Es verdad que Macedonio no escribía textos para ser publicados por lo que las lecturas de sus obras son un tanto complejas a la hora de leer y entenderlas. Pero los contenidos de sus poemas y obras resultan muy interesantes porque en cierta manera lo que hace es tomarle el pelo a lo establecido, que en su contexto corresponde al capitalismo. Todo esto de manera humorística.

Y eso es lo que sucede con los “grandes escritores”: quedan olvidados, relegados, provocando caras dudosas cuando se preguntan por ellos. Esto corresponde también a las políticas donde deciden por los alumnos que textos son dignos de leerse y cuáles no. Al fin y al cabo es la decisión de lo que pretenden sean objetivo, aunque la objetividad sea el conjunto de subjetividades de algún sector determinado.

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