Crónica de la caída en el bondi

   Viajar en el colectivo puede ser peligroso. Los accidentes pasan. Todos lo sabemos. Y el transporte público puede ser un factor más de riesgo. Los distraídos, las principales víctimas. Por eso no es de extrañar que ya hayan inventado un semáforo para peatones adictos al celular. Uno de ellos se instaló en Rosario. Tremendo ¿no? Pero el accidente del que voy a hablar más adelante no ocurrió por distracción.

   A veces la realidad -o eso que pasa mientras te la pasas pensando en cosas sin importancia- te golpea en la cara. Eso me pasó esta mañana.

   Yo iba en el colectivo. Sin auriculares, sin mirar el celular, sin leer. Solo pensando. A veces las mejores ideas surgen cuando no haces nada. Fue entonces que pude ver lo que le pasó. Un hombre mayor resultó herido. Ese fue el golpe.

   “Uh, lo pisaron”. Si, ya sé, pareciera que se viene la descripción de un anciano atropellado, pero no. El hecho ocurrió por la desesperación. Por el apuro. Por el ritmo de la ciudad de Buenos Aires, que a veces nos empuja y nos descubrimos corriendo por las veredas, sin tener a donde ir, solo apurados.

   El hombre se había colgado del colectivo cuando las puertas ya se habían cerrado y cayó al duro asfalto cuando el bondi aceleró. La caída fue tremenda. Incluso se le salió una zapatilla y todos en el interior del vehículo corrimos desesperados hacia la ventanilla más cercana para ver cómo había quedado ese pobre hombre.

   El chofer fue el primero en bajar y empezó a gritarle al hombre al ver que resultó ileso. Al tratarse de un sexagenario, tardó bastante en ponerse en pie, pero ni bien lo hizo, se subió al colectivo y se sentó adelante de todo. Durante todo el trayecto, siguió discutiendo con el conductor. Se echaban la culpa mutuamente.

   Pero esto es lo de menos. Si. Se la pasaron discutiendo. Fue insoportable. El chofer decía que no era culpa suya, que lo hubieran linchado si hubiera sido así, pero no, el anciano fue el imprudente. El viejo, por su parte, tiraba quejas inaudibles que provocaban reacciones notables en el chofer.

   La cuestión es la siguiente: ¿De quién fue la culpa?

   Si uno observa la situación, claramente la culpa es de la víctima, en este caso. Nadie en sus cabales se cuelga de un colectivo. Pero, ¿no están todos desesperados? ¿Acaso la impuntualidad del transporte público nos obliga a apurarnos si vemos que se nos escapa uno? Porque, seamos realista, en la Argentina son muy pocos los servicios que llegan a tiempo. La imprudencia, en tanto, ¿es patrimonio de la juventud y solo en la vejez nos pasa factura? Quizás si alguien joven se hubiera colgado del colectivo hubiera resistido más tiempo y se hubiera podido subir. No se. La realidad a veces nos golpea y nos hace darnos cuenta de cosas a la fuerza.

   En un país normal, las cosas serían diferente. Argentina es un país diferente. Es hermoso, lo admito. La gente puede ser genial. Pero también tenemos lo peor y en muchos aspectos necesitamos mejorar. Es entendible que se quiera culpar al otro. ¿De quién fue la culpa? La respuesta tienen que buscarla ustedes.

23 comentarios sobre “Crónica de la caída en el bondi

  1. La verdad que el mundo vive una situación bastante delicada. Y en mi humilde opinión creo que deberíamos de estudiar más historia para no volverla a repetir puesto que el mundo se está volviendo loco y todo lo que habíamos avanzado estamos retrocediendo a la velocidad de la luz. Da miedo a donde puede llegar el ser humano por culpa de la corrupción.

  2. Hola buenas,
    Aun estoy esperando tu comentario en mi blog, jajaja mentira.
    Buen dato este escrito, yo soy de Ecuador y aunque vivo en España se que la situación alli es similar. La verdad el mundo va de mal en peor.
    Bueno un besito!!

  3. Madre mia, en este mundo loco, lleno de prisas,demasiado pocas cosas pasan para lo deprisa que siempre vamos a todos sitios. Lo mejor no se si serábuscar culpables, si no buscar cosas que mejoren la situación para que no pasen estas cosas.

  4. Hola. Menuda historia. Pues no sé de quién sería la culpa, las cosas sucedes sin más. No sabía lo de los semáforos, es verdad?, que curioso. Gracias por la entrada, fue interesante. Besos.

  5. Para mí lo importante no se de quién es la culpa sino que ese anciano cometió una imprudencia que le pudo costar la vida, que tuviera o no razón, no hubiera tenido importancia si hubiera muerto. Y después del accidente, todavía le queda ganas al anciano y al chofer de discutir de quién la culpa, no entiendo a la gente…bss

  6. Lo de los semáforos para gente con los móviles me ha parecido de lo más curioso! Sin embargo me apena este accidente… 🙁 yo vivo en Barcelona y aunque es una ciudad totalmente frenética y que vivimos igual al borde del estrés, por suerte hay bastante transporte público. Pasan muy a menudo, aunque siempre hay gente que apura hasta el último momento para subir y causan accidentes… Para mí la culpa también fue del hombre que trató de subir… no pensaría en las consecuencias… pero bueno es una buena reflexión para darnos cuenta que no podemos ir así!!

  7. Cada vez vivimos en un mundo tan ajetreado qué pasa cualquier cosa. A veces me gustaría vivir en un lugar donde no hubiera internet ni transporte..solo lo esencial

  8. Es muy difícil culpar a alguien, se puede pensar en primer lugar el chofer, por no mirar por el espejo para percatarse de que ya todos han subido y no queda nadie y todo está en orden. en segundo lugar sería el anciano por imprudente, debemos ser conscientes de nuestros poderes y debilidades pero eso no sucede, siempre nos creemos fuertes a la edad que sea. Yo no culpo a nadie, solo pienso que pasa y trato de aprender.

  9. Vivimos un tiempo en que todo el mundo va contra reloj. La situación que describes, me atrevo a decir, no solo pasa en Buenos Aires, asumo que en otros lugares del mundo también. Aquí en Madrid, los autobuses tienen su parada fija según el recorrido, se detienen y arrancan cuando todos los pasajeros están arriba pero eso es aquí, además, analizar el problema de fondo, nos haría meternos en asuntos más profundos, que a lo mejor, no para nada la intención de esta entrada.

  10. Yo no sé de quién sería la culpa pero sí sé de qué: de las prisas, de ir corriendo a todos lados, de no respetar los tiempos.. en fin, no sé si es un relato ficticio pero en la realidad de hoy en día me parece todo menos ficción, un besazo

  11. Siempre buscamos las culpas en otras personas, nunca queremos responsabilizarnos por ello, porque es más sencillo decir mirar a otro que a uno mismo, es la triste realidad en la que vivimos, qué le vamos a hacer. Tu historia está genial, me ha llevado y me ha parecido genial la forma de tu narración, no lo esperaba 🙂

  12. Hola guapa! Me gusta leer un tipo de post diferente al que estamos acostumbrados, lo que es reflexionar o contar un hecho que ha ocurrido en el lugar donde vives, o a tí, parece que se sale de lo que siempre leemos por este mundo de reseñas, compras de maquillaje y tal, y eso se agradece porque a veces nos saturamos de lo mismo. Es verdad que vamos con muchísimo stress y claro que nos pasa factura, yo lo he notado en mi embarazo por ejemplo, me han pasado muchas cosas y eran por nervios y demás. En cuanto a tu relato, no entiendo que necesidad había de que es hombre se colgara, acaso con esa edad llegaba tarde al trabajo??? Si era un hombre mayor podía esperar tranquilamente o pasear no???? No entiendo que se jugara la vida por no perder un autobús (así los llamamos en España). Podía haber pasado algo más terrible de lo que pasó. Un besote!

  13. No sé si es una historia real o de ficción, pero eso de agarrarse a un transporte en marcha no tiene sentido. Si acaso golpear la puerta y si el conductor tiene a bien, que pare, le de las gracias y se suba. Y sino a esperar al siguiente. Un anciano temerario jeje Bss.

  14. Madre mía, no sabía yo lo que nos comentas de los semáforos, me quedo loca, aunque claro no me extraña porque aquí en España mucha gente va andando con el teléfono móvil y cruzan la calle sin ni siquiera mirar! Como dicen por aquí arriba creo que lo más importante es concienciarnos y no estar tanto a la caza del culpable. Así evitaríamos muchos accidentes.

  15. Hola!!! Se perfectamente de lo que hablas, lo he visto una mil veces… cuando iba al colegio y todos colgando de la micro porque si no llegabamos tarde… y eso que te hablo de hace más de 19 años atras….imaginate ahora… es una locura! la gente va como loca, mi abuela me decía siempre, mi niña disfruta del día a día porque con el pasar del tiempo…los años serán meses, los meses serán semanas, las semanas serán días, los días serán horas, las horas serán minutos y los minutos serán segundos…luego…ya no habrá nada.
    En fin…es una locura!!! Un saludo a la distancia!!!

  16. Yo he visto estas situaciones, es como que todo va tan de prisa que no razonan y cualquier situación la dan como valida sin darle el verdadero sentido a la vida, a sus vidas. Al final no se dan cuenta que es mejor perder unos minutos, que perder la vida en un minuto.

  17. Hola! Difiero por completo de tu opinión. Para mi la culpa fue del chofer al no mirar si quedaba alguien más en la parada. Me ha sucedido muchas veces. Muchas veces corro el colectivo y el chofer arranca cuando llego haciendole señas. Se creen los dueños de la calle, y por su culpa he llegado tarde más de una vez. Nos amontonan como vacas, al punto de que hasta he viajado colgando de la puerta como hizo el señor (pagando el boleto, eso si, no se me vaya a olvidar). Así que en mi opinión es la culpa del chofer, más si se trataba de un hombre mayor. Debió haber esperado que subiera antes de cerrar la puerta.
    Saludos!

  18. Hola!
    Lamentablemente no me sorprede leer este tipo de situaciones. Cada vez son más cotidianas en nuestro país.
    Creo que no es cuestión de determinar quién es el culpable, sino de comprender por qué siguen ocurriendo cosas como ésta. El argentino, como no podía ser de otra manera, tratando de justificar lo injustificable y defender lo indefendible.
    Cuánto nos falta por mejorar…

  19. ¡Hola! Es un relato muy interesante, es triste que sigan ocurriendo cosas como estas y hasta da cierta bronca que siga pasando. Me parece que estaría bien tomar conciencia de nuestros actos que buscar culpables, porque esto último es sencillo, lo otro no.

  20. Es un relato muy curioso pero me ha quedado la duda ¿es real o ficción? en mi ciudad últimamente ocurren muchas imprudencias así que casi diario las tengo que vivir, es horrible porque aveces siento que la humanidad se va perdiendo con la intolerancia de las personas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *